
Mediante un sistema de captación adecuado (conductos de agua y una bomba de calor) se puede transferir calor a una fuente de 50 grados que sirve para abastecer la calefacción doméstica y para obtener agua caliente sanitaria en los edificios
Sin ruidos, sin emisiones de CO2, sin olores y con un ahorro en climatización de entre el 50% y el 75%. Es la geotermia con la que se consigue climatizar viviendas. Para algunos, es la energía del futuro. Y es que su principio básico es de lo más sencillo, ya que se genera a través de los flujos de energía natural de la tierra. Una parte importante de la energía proveniente del sol que llega a la tierra es absorbida por la corteza terrestre en forma de calor .
España es un país con una gran radiación solar, y la temperatura del suelo a profundidades de más de dos metros es relativamente alta (alrededor de 15 grados), señala Antoni Baron, de Geotics, empresa que ha realizado varios proyectos en viviendas de Bellaterra, área metropolitana de Barcelona. La temperatura del suelo, a partir de dos metros de profundidad, permanece prácticamente constante durante todo el año. Así pues, el subsuelo se convierte en un inmenso acumulador, una fuente de energía renovable y también inagotable.
"Mediante un sistema de captación adecuado (conductos de agua y una bomba de calor) se puede transferir calor a una fuente de 50 grados que sirve para abastecer la calefacción doméstica y para obtener agua caliente sanitaria en los edificios. Invirtiendo el sistema puede ser utilizado para la refrigeración en verano", señala José María Gutiérrez, de Ingelco. Así, el sistema puede proporcionar una solución integral a las necesidades de climatización y agua caliente sanitaria.
Si se realiza una comparativa del balance energético de una vivienda habitada por cuatro personas resulta que los acumuladores eléctricos consumen 30.762 Kilowatios, frente a los 16.198 consumidos por la geotermia.
El sistema está compuesto de tres elementos. Por un lado, el circuito de intercambio con la tierra (la unidad geotérmica de intercambio), o lo que es lo mismo, un conjunto de tuberías enterradas por las que circula agua y que pueden ser horizontales o verticales.
Los sistemas verticales tienen mejor rendimiento, aunque son el doble de caros. La tubería de captación esta enterrada en forma de U en uno o varios pozos. Para una vivienda de 120 metros cuadrados se suele necesitar un pozo de 120 metros de profundidad o tres pozos excavados a 40 metros y separados entre sí unos cinco o seis metros como mínimo.
En los horizontales se necesitan entre 1,2 y 2 metros de superficie de terreno por cada metro de vivienda que se quiera climatizar. El principal inconveniente es que sobre la superficie ocupada por el circuito no se aconseja la presencia de árboles, además de que no se debe asfaltar ni poner ningún tipo de pavimento. Se recomienda recubrirla de césped o algún tipo de arena.
Bomba de calor
El segundo elemento es la bomba de calor geotérmica. "En nuestro país se han preparado las bombas geotérmicas no sólo para suministrar calor, sino que son efectivas tanto enfriando como calentando en un proceso reversible automático", explica el representante de Ingelco. Esta bomba suele estar situada en garajes, sótanos o en una sala especial de máquinas que normalmente suele estar en el interior de la vivienda, aunque se puede construir en el exterior.
Y el último elemento es el circuito de intercambio con la vivienda, es decir, los radiadores, suelo radiante, muro radiante o convectores de aire hidráulicos (fancoils) que se instalan en cada habitación.
En números redondos y para una casa de 150 metros cuadrados en la sierra de Madrid, el presupuesto está entre 20.000 y 22.000 euros para una captación vertical con circuito cerrado. Si se trata de colectores horizontales cuesta entre 15.000 y 16.000 euros, explican en Geotics.
La bomba y la instalación representan entre el 50% y el 60% del proyecto. La inversión se amortiza en un plazo de entre cinco y siete años, gracias al menor consumo energético.
Fuente: El País, Sandra León